Sangre derramada, torturas sádicas, horrores de pesadilla. Las películas contemporáneas dedican buena parte de su interés a profundizar en la crueldad. Hacerlo, además, de una forma que permita reflexionar acerca de la oscuridad de la naturaleza humana a través de las más espantosas escenas y los giros de guion más depravados. Gradualmente, la maldad en el cine contemporáneo tomó una dimensión más explícita, incómoda y, sobre todo, enfocada en cuestionar e irritar al espectador.
No se trata de algo casual. Desde sus inicios, el mundo cinematográfico ha profundizado en los lugares más dolorosos y singulares de la mente. Del noir y su capacidad para narrar historias de personajes con moral gris, hasta las cintas más violentas y duras. Lo cierto es que el séptimo arte no se limita a narrar lo más brillante y atractivo del comportamiento colectivo. A la vez, tiene un enorme interés, por lo que se oculta debajo de lo corriente. Por las sombras de, en apariencia, hombres y mujeres comunes. Lo que hace del cine que explora la crueldad tan temible y frontal al mismo tiempo.
Para analizar el tema, te dejamos las cinco películas más crueles que puedes ver en streaming. De un retrato brutal de un asesino en serie, a una obsesión perversa que se transforma en la peor forma de violencia. Toda la selección abarca varios de los títulos más siniestros que diseccionan el comportamiento humano, hasta encontrar su faceta más corrompida y vil. Quizás, el único elemento que une a estas historias dispares y su trasfondo menos evidente.
La casa de Jack


Jack (Matt Dillon) está obsesionado con la perfección y la muerte desde la niñez. Lo que le empuja a una espiral de brutalidad, violencia y crueldad que sobrepasa cualquier límite y medida. El director Lars von Trier plasma la vida de un asesino en serie a lo largo de doce años, sin dejar a un lado ningún detalle terrorífico o morboso. De modo que La casa de Jack, muestra a su enloquecido protagonista desde la infancia — en la que mutila animales con ferocidad — hasta la primera adultez, cuando mata a mano limpia.
El resultado es una cinta que resulta tan repulsiva como atroz, en la manera de componer el retrato de un criminal que carece de empatía y humanidad. Jack se vuelve cada vez más imparable, a medida que disfruta de matar como un acto de poder y una forma de satisfacer un oscuro instinto sangriento. Por lo que el director, dedica tiempo e interés, en mostrar sus crímenes desde un detalle angustioso, gore y, al final, sádico.
La película, que tiene varias de las escenas más perturbadoras del cine reciente, es una oda a la maldad en todas sus dimensiones. Pero, en especial, a la brutal noción de que cualquier ser humano puede ser un monstruo, debajo de una apariencia corriente. El mensaje más angustioso que esta película inclasificable deja a su paso. No apta para sensibles.
Escupiré sobre tu tumba


En la década de 1970, se popularizó un subgénero del cine de terror especialmente retorcido y brutal denominado Rape and revenge. Como su nombre lo indica, se trataba de historias en que la protagonista sufría una violenta agresión sexual, para luego tomar la justicia por su mano. A menudo de la forma más tétrica, explícita y gráfica posible.


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En 2010, el director Steven R. Monroe retomó la premisa en una cinta de una especial crueldad que, de nuevo, enfoca su atención en la violencia sexual. Jennifer (Sarah Butler), es una escritora que decide pasar una temporada en una cabaña aislada para completar un proyecto literario a solas. Lo que no sospecha, es que un grupo de criminales la acecha y terminará por agredirla en varias de las escenas más obscenas y angustiosas del cine de terror de principios de los 2000.
Luego de ser torturada, vejada y dada por muerta, Jennifer regresa de la muerte, para vengarse de cada uno de sus agresores. Por supuesto, las escenas de violencia se multiplican, lo que incluye párpados y ojos arrancados, una castración frente a cámara y un disparo en primer plano. Toda una selección de horrores para los anales del cine violento.
Réquiem por un sueño


Este festival de horrores crueles, basado en la novela homónima de Hubert Selby Jr de 1978, es incómodo y durísimo por dónde se le mire. No solo analiza la adicción desde un punto de vista descarnado que hace cada una de sus secuencias casi repulsivas. A la vez, reflexiona sobre la pérdida de la humanidad con una cuidadosa disección de la degradación de la mente y el cuerpo en situaciones límite.
Pero lo más doloroso de esta cinta de Darren Aronofsky, es la exploración acerca de la caída en el horror de sus personajes. De Sara Goldfarb (Ellen Burstyn), en pleno derrumbe emocional y espiritual, hasta las atrocidades que debe Marion Silver (Jennifer Connelly) y que la llevan a la locura. Nada falta en este retrato de una crueldad alarmante sobre el sufrimiento, la angustia y el desenfreno.
Para su icónica escena final, en la que las vidas de todos sus personajes se disuelven en el olvido, la película llegó a su punto más bajo al momento de narrar la angustia existencial. Y lo transforma en un vacío de sentido que hace más deprimente su escena de cierre. Un clásico cruel para los interesados en explorar lo peor del ser humano.
Dogville


Otra película de Lars von Trier para la lista y esta, convertida en un clásico de lo hórrido y de lo cruel. Eso, debido a varios elementos que confluyen entre sí en este relato deprimente, enrevesado y brutal sobre la naturaleza humana. Por un lado, el aire experimental de la cinta, grabada sin decoración o ambientación en un único escenario, lo que convierte a la puesta en escena en un raro paisaje realista.
Por el otro lado, la forma como el director profundiza en el mal cotidiano. Eso, a través de Grace (Nicole Kidman), una fugitiva que se oculta de los gánsteres que le persiguen en un pueblo aislado de Colorado. Pero lo que comienza como un relato acerca de la humildad y la necesidad de empatía, pronto se convierte en una perspectiva frontal sobre la violencia, el abuso físico, la agresión sexual y la manipulación emocional.
En lo que parece una serie de secuencias cada vez más incómodas, Grace sufre todo tipo de humillaciones y horrores, hasta que, finalmente, es rescatada y lleva a cabo una brutal venganza. Pero mientras eso sucede, la película se regodea en un nivel ruin y cada vez más repugnante de horror y vileza.
En un lugar de Canadá


Esta película de Kevin Smith puede parecer una sátira burlona y siniestra sobre la curiosidad por el misterio, hasta que el guion desata todos los demonios. Eso, al transformar al guion en una colección de terrores que se hacen más extraños, violentos y retorcidos a medida que avanza la trama. Mucho más, al tomar lo que parece una premisa inofensiva y transformarla en una dura visión sobre las obsesiones y el deseo.
Wallace (Justin Long) es un podcaster que viajará por una Norteamérica pesimista y oscura, para entrevistar a un anciano que le promete una historia intrigante. Lo que no se imagina, es que el hombre guarda un secreto, que le llevará a cometer los peores horrores. Lo que incluye intentar hacer reencarnar a un animal en el cuerpo de su víctima. Una premisa que se hace cada vez más elaborada y hórrida para culminar con una impactante escena final.