A veces, las personas que comparten su vida con un perro deben pasar por una decisión muy dura cuando este se hace mayor. ¿Hay tratamientos para sus achaques o lo mejor para ahorrarle dolor es sacrificarlo? Son incontables las lágrimas que se han derramado en el mundo por este motivo. ¿Pero y si existiese una forma de predecir la mortalidad de un perro? ¿Ayudaría eso a discernir si vale la pena probar con un tratamiento o si, por el contrario, solo sumará sufrimiento al animal?
Esa pregunta se la hizo un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Carolina del Norte antes de empezar un estudio cuyos resultados se han publicado recientemente. Centraron su investigación en buscar una herramienta que ayudase a predecir la mortalidad de un perro en los siguientes 6 meses.
Lógicamente, no se puede hacer una predicción certera. Es imposible saber con seguridad cuándo morirá el animal. No obstante, sí que hay factores que ayudan a discernir en qué punto se encuentra su salud. Así, se pueden tomar decisiones mucho más informadas. Quizás sean igual de dolorosas, pero al menos esa información puede ayudar a los humanos a saber que hicieron todo lo posible por sus amigos peludos.
La mortalidad de un perro basada en la de los humanos
Los perros viven muchísimo menos que los humanos. Depende de la raza, pero, de media, su esperanza de vida suele ir en torno a los 14 años. Cuando se acerca ese momento, su salud empieza a flaquear. A veces puede ocurrir incluso antes si el can tiene alguna enfermedad prematura.


Es aquí cuando, en ciertas ocasiones, su sufrimiento es tanto que hay que valorar la opción de la eutanasia. Las personas que toman esta decisión sobre sus mascotas a veces pueden quedarse con una duda terrible. ¿Y si se hubiese salvado?
Por eso, estos científicos han desarrollado un cuestionario que ayuda a predecir la mortalidad de los perros, relacionándola con los factores que influyen en la humana.
La fragilidad de la salud de una persona se mide con respecto a cinco parámetros: la pérdida de fuerza, la velocidad de marcha lenta, la pérdida de peso, el agotamiento y la reducción de la actividad. Esto, por mucho que la esperanza de vida sea distinta, también parece ser un predictor de la mortalidad de los perros. Por eso, los autores del estudio que se acaba de publicar en Frontiers in Veterinary Science decidieron presentar a los tutores de mascotas una encuesta en la que se analizaba la salud de los perros con respecto a estos mismos parámetros.
¿Qué dice cada bloque?
En la encuesta se hicieron algunas modificaciones sobre los datos que se analizan en humanos, pero también se dividieron en cinco parámetros: el estado nutricional, el agotamiento, la debilidad muscular, la actividad social y la movilidad. Una vez contestadas las preguntas, se puede calcular la mortalidad del perro en seis meses de forma aproximada.
Con esta encuesta, los científicos comprobaron que, si se observa un deterioro en tres de los cinco parámetros, la mortalidad de un perro a los seis meses es cinco veces mayor que cuando los resultados de la encuesta son más positivos.


En ese caso, puede que el motivo de la falta de su salud tenga un tratamiento específico con muchas garantías. Pero, si no es el caso, sirve como información de mucha utilidad para tomar una decisión.
De cualquier modo, es importante remarcar que estos datos son muy preliminares y que habrá que seguir investigando en la misma línea. Por ahora sabemos que hay una forma de calcular aproximadamente el sufrimiento de un perro. Dados su cariño y su lealtad, esa predicción es lo mínimo que les debemos.