La temporada de huracanes en el Atlántico se encuentra en pleno apogeo. Kirk fue un pequeño aperitivo que incluso llegó a España convertido en borrasca. Pero, sin duda, el fenómeno que ha azotado el planeta con más dureza ha sido el huracán Milton. Ha dejado al menos 16 fallecidos a su paso por Florida y las pérdidas materiales son prácticamente incontables. Se veía venir, por lo que se avisó a la población para que se alejaran de la costa. Sin embargo, hubo personas que hicieron caso omiso de la evacuación. De hecho, TikTok se ha llenado de influencers contando a tiempo real cómo es vivir un huracán.

En su caso parece que lo han hecho por los likes. Pero ha habido otras muchas personas que, sin haber retransmitido su situación, tampoco han huido ante la llegada del huracán Milton. ¿Cuál es el motivo?

Esta pregunta no es nueva. Se han dado casos similares con otros grandes huracanes. Por eso, el año pasado, una investigadora del Centro de Peligros Naturales de la Universidad de Colorado Boulder, Carson McPherson-Krutsky, decidió realizar una revisión sobre las publicaciones en las que se analiza este fenómeno. El trabajo, descrito ahora también en un artículo para The Conversation, formó parte de un proyecto junto a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias y el Centro de Riesgos Naturales de Estados Unidos. En él, se concluye que hay tres razones predominantes.

Las razones de quienes no huyeron del huracán Milton

En su investigación, McPherson encontró tres motivos principales por los que muchas personas hacen caso omiso a las alertas de evacuación por huracanes.

La primera razón es puramente económica. Se requiere transporte, dinero, un nuevo alojamiento o incluso en algunos casos la necesidad de faltar al trabajo, con lo que eso puede suponer a nivel económico. De hecho, se está viendo que hay empresas que no quieren cerrar o permitir la baja o los días libres a sus trabajadores.

A veces se ponen medidas a disposición de la población, pero incluso así hay claras diferencias entre las personas con distinto nivel económico. Por ejemplo, la experta cita algo muy triste que ocurrió en 2005 con el huracán Katrina. Aquel año, se pusieron autobuses de evacuación a disposición de los residentes de las ciudades más afectadas. Sin embargo, los autobuses partían de puntos alejados de muchos hogares y una buena parte de las personas que vivían en ellos no tenían coche. No pudieron llegar al autobús y el huracán terminó dejando a su paso un reguero de muertes. Muchas personas fallecieron en casas inundadas de las que no tuvieron dinero para escapar. 

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