En 1963, Los pájaros de Alfred Hitchcock aterrorizó al público con una premisa, en apariencia improbable. La historia, que relata cómo las aves de un pueblo costero de California se convierten en criaturas peligrosas y violentas, es brillante por su sencillez. Pero mucho más, por mostrar un escenario caótico y espeluznante, sin recurrir a nada más que a la visión de bandadas de todo tipo de pájaros atacando en forma agresiva. Una visión de pesadilla que convirtió a la cinta en una de las favoritas del público a su estreno y una de las más recordadas del director británico.

Pero más terrorífico aún, resulta el hecho que el centro del argumento, es un evento científico documentado. El 18 de agosto de 1961, el periódico Santa Cruz Sentinel, contó cómo cientos de pájaros se estrellaron contra casas y automóviles en Capitola y Pleasure Point (California). Con el transcurrir de las horas, el fenómeno se extendió por la cercana bahía de Monterey. Antes de que cesara, se informó que ocho personas fueron heridas de gravedad por picotazos o accidentes derivados al ataque de bandadas enfurecidas. 

Por supuesto, no es la primera vez que un suceso extraordinario — o temible — se convierte en el centro de una trama exitosa. Pero sí, fue la oportunidad en que se demostró en que eventos de corte realista, podían brindar un adecuado contexto a cintas terroríficas. Algunas, especialmente perturbadoras. Para demostrarlo, te dejamos cinco películas basadas en hechos documentados — por la ciencia o la ley — que dieron origen a largometrajes de terror. De una saga de slasher con un trasfondo criminal real hasta una pesadilla que cobra vida tanto fuera como dentro de la pantalla. Todo para explorar en uno de los aspectos más fascinantes del cine de terror.

Scream. Vigila quién llama (1996)

Al momento de su estreno, la película de Wes Craven, responsable de devolver el brillo al slasher, sorprendió a los fanáticos y al público casual. Más allá de la originalidad — o no — del relato de un asesino enmascarado, lo que desconcertó fue el uso de la violencia. Particularmente, por tener varias de las secuencias más sangrientas del género de terror de principios de la década de los noventa. 

La forma como Ghostface, no solo aterrorizaba a sus víctimas — eso, por descontado — sino también, en la que cometía brutales asesinatos, sorprendió por su crudeza. Y dejó claro, que el cine que giraba alrededor de asesinos implacables, había regresado al centro del interés cinematográfico en todo su macabro esplendor.

El caso en que se basa la película

El guion de Scream, escrito por Kevin Williamson, se inspiró en los asesinatos y mutilaciones cometidas por el llamado Destripador de Gainesville (Florida). Durante cuatro días en agosto de 1990, Danny Rolling acechó, aterrorizó, asesinó y destripó a varias víctimas. Entre ellas a Christina Powell y Sonja Larson, estudiantes de 17 y 18 años, a las cuales mató a puñaladas. A la primera, la aterrorizó a través de llamadas telefónicas horas antes de cometer el crimen. 

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