Cuando Isabel II, la reina de Inglaterra, murió en el verano de 2022, no se hizo ningún anuncio sobre el motivo de su fallecimiento. En el certificado de defunción solo apuntaba a que había sido por causas naturales. Es algo bastante ambiguo, pues es natural morirse tanto por un atropello como por un ataque al corazón. Desde la Casa Real británica decidieron no dar más información. Sin embargo, ha sido finalmente el ex primer ministro inglés, Boris Johnson, quien ha contado en su libro de memorias, Unleashed, que la monarca murió a causa de un cáncer de huesos.

En el libro señala también que Isabel II sabía perfectamente lo que le ocurría. No se le ocultó la gravedad de su enfermedad y era consciente de que le quedaba poco tiempo cuando quedó con él después de su dimisión. La muerte le llegó solo dos días después de aquella reunión, cuando ya había terminado de revisar la transición a un nuevo primer ministro.

No es extraño que en su día la Casa Real decidiese ocultar esta información sobre Isabel II. Recientemente vimos cómo se intentó ocultar la ausencia pública de Kate Middleton incluso con fotos familiares trucadas. Más tarde, ella misma reconoció que tenía cáncer, pero quería pasar esa primera etapa del tratamiento con su familia, en la intimidad. Es algo totalmente aceptable. Si se hubiese conocido la enfermedad de la reina de Inglaterra, posiblemente se hubiese creado un gran revuelo, no solo en su país, también en el resto del mundo. Ahora, sin embargo, Boris Johnson no ha visto riesgo en hacerlo público. De hecho, ni siquiera es el primero que lo cuenta.

¿En qué consiste el cáncer de huesos?

Es poco habitual que un cáncer comience en el hueso. Lo más normal es que llegue hasta allí a través de una metástasis procedente de otro tumor. En esos casos, las tasas de supervivencia son muy bajas.

No obstante, sí que hay algunos cánceres que empiezan en el hueso. De hecho, hay tres tipos distintos: el osteosarcoma, el condrosarcoma y el sarcoma de Ewing. El primero y el tercero son más habituales en niños y adolescentes. Por eso, si el cáncer de huesos de Isabel II no fue una metástasis, probablemente fuese un condrosarcoma. Este se caracteriza por empezar en el cartílago y extenderse después hacia el hueso y suele darse en personas mayores de 50 años. Normalmente se desarrolla en la cadera, el hombro o la pelvis, aunque también puede formarse en la columna vertebral. 

Isabel II tenía 96 años cuando murió; aunque, según Boris Johnson, hacía tiempo que conocía su enfermedad. No sabemos exactamente cuánto.

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