La kombucha está de moda, aunque eso no quiere decir que sea una bebida nueva. De hecho, hay indicios arqueológicos de que el ser humano ya la preparaba allá por el año 220 antes de Cristo. Actualmente se ha hecho de una gran fama a través de las cuentas fit y de lifestyle de redes sociales. Cuenta con muchas propiedades saludables y los usuarios de estas cuentas las inflan hasta darle el ficticio título de superalimento. Por este motivo, muchísimas empresas de la industria alimentaria han añadido la kombucha a su catálogo de productos. No es para menos, pues la demanda en el mercado ha crecido muchísimo, aunque también hay personas que prefieren prepararla en casa.

Se trata de otra moda que ya vivimos hace años con el kéfir. Los microorganismos que se utilizan para fermentar las materias primas con las que se obtienen estos productos son casi como un tamagotchi para adultos. Hay que prestarles todo tipo de atenciones para que permanezcan con vida. Podemos hacer que se reproduzcan y darle un poco a nuestros amigos. Así, puedes compartir la afición de preparar desde cero tu propia bebida.

Se puede preparar una kombucha básica, simplemente a base de té fermentado, pero también es posible ponerle saborizantes. En el mercado podemos encontrar todo tipo de sabores de kombucha, desde fresa hasta piña colada. Nosotros mismos podemos hacerlo en casa, por lo que las opciones son infinitas. 

La antiquísima historia de la kombucha

Si bien se han encontrado indicios de su fabricación allá por el siglo III antes de Cristo, los primeros registros claros de su consumo proceden del siglo V después de Cristo. Un médico japonés, el doctor Kombu, popularizó el uso de té fermentado para el tratamiento de multitud de dolencias, especialmente digestivas. De hecho, ese es el origen de su nombre, pues cha significa

Poco a poco su uso se fue extendiendo por otras partes del mundo, donde la kombucha se iba asociando con otras propiedades medicinales. Actualmente se consume en prácticamente todo el globo. En algunas culturas todavía la consumen con un propósito medicinal, aunque la mayor parte de consumidores la toman por placer. Eso sí, como un placer saludable, con multitud de propiedades beneficiosas.

El hongo que no es un hongo

Para preparar kombucha en casa es indispensable que dispongamos de un buen Scoby. Este se conoce también como hongo de la kombucha, aunque en realidad no lo es. Se trata de una mezcla de varios microorganismos, en la que se incluyen levaduras y muchísimas especies de bacterias. Estas últimas son bacterias del ácido láctico y el ácido acético, que se encargan de las dos fermentaciones que tienen lugar en la obtención de la kombucha.

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