El correo electrónico es uno de los sistemas de comunicación más antiguos que tenemos. Más antiguo, incluso, que la propia internet. Y a pesar de la fama de WhatsApp o de los chats de Instagram y TikTok, un correo electrónico siempre es mejor para según qué tipos de mensajes. Sin embargo, su popularidad tiene un inconveniente. A la que cae en manos ajenas, tu bandeja de entrada se llena de mensajes no deseados. El maldito spam. ¿La solución? Crear alias de Gmail.

El spam o correo no deseado existe desde hace mucho tiempo. Y difícilmente acabaremos con él. O con el phishing. Enviar mensajes a decenas de direcciones vendiendo algo o, peor, intentando extorsionar, engañar o engatusar a desconocidos es muy barato, demasiado fácil de hacer y, por último, el coste-beneficio lo convierte en uno de los delitos digitales más habituales.

Gmail cuenta con potentes filtros antispam. Pero, pese a todo, siempre se cuela algún que otro mensaje. Es inevitable. Pero usando los alias de Gmail cuando te veas obligado a facilitar una dirección de correo en internet, podrás reducir la cantidad de correo no deseado que recibes. Una manera diferente y sencilla para la que no necesitarás acudir en ayuda de la inteligencia artificial o de complejas herramientas o aplicaciones de pago.

Qué es un alias de Gmail

Alias de GmailAlias de Gmail

Un alias de correo electrónico es una dirección adicional que está vinculada a una cuenta de correo principal. Puedes enviar y recibir mensajes con ese alias como si fuera una dirección de correo alternativa. Manteniendo el mismo usuario y contraseña. La mayoría de servicios de correo electrónico cuentan con este servicio, aunque es poco conocido por el gran público. Así que si utilizas el servicio de correo de Google, podrás crear alias de Gmail.

En el caso que nos ocupa, combatir o hacer frente al spam o correo no deseado se puede hacer de muchas maneras. Puedes crearte una nueva dirección de correo electrónico específica por si tienes que compartir tu dirección en formularios poco fiables. O, directamente, utilizar los conocidos como emails temporales. Son compartidos, anónimos, no requieren registro y se emplean para salir al paso cuando no quieres facilitar tu correo habitual.

Pero el alias de Gmail o de otro servicio de correo electrónico es diferente. No consiste en crear nuevas direcciones. Simplemente, añades una palabra o elemento diferenciador a tu dirección principal. Así, cuando recibas mensajes a ese alias, sabrás cuál es la fuente de spam.

Diferencias entre alias y nueva dirección

Si creas una nueva dirección de correo electrónico para luchar contra el spam, tendrás dos direcciones, usuario1@gmail.com y usuario2@gmail.com. Cada uno tiene su propio nombre de usuario y su contraseña. Para consultarlos, debes hacerlo por separado. O mantener ambas cuentas con el inicio de sesión activo.

En cambio, el alias es algo así como usuario1+trabajo@gmail.com o usuario1+formularios@gmail.com. Parece una nueva dirección, pero no deja de ser un “disfraz” o “máscara” para tu correo electrónico habitual. Cuando recibas nuevos mensajes, todos irán a parar a la misma bandeja de entrada. Salvo que configures filtros para clasificarlos a su llegada. Y puedes usarlos solamente para recibir mensajes o, también, para enviarlos.

Ventajas e inconvenientes del alias de Gmail

Las ventajas de los alias de Gmail, o de cualquier servicio de correo electrónico, es que se pueden crear en segundos y sirven para organizar mejor los mensajes que recibes. Sean o no spam. Además, te permitirán saber de dónde suele venir el correo no deseado y tomar medidas. Y cuando un alias se queme porque recibe spam en grandes cantidades, puedes desactivarlo y seguir manteniendo tu dirección principal.

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