Cuando alguien tiene pareja estable y ya ha tenido hijos o simplemente tiene muy claro que no los quiere, empieza a plantearse métodos anticonceptivos permanentes. Tradicionalmente, los más habituales han sido la ligadura de trompas y la vasectomía. Hubo una época en la que destacaba la primera. Aun siendo la más invasiva de las dos técnicas, lo habitual era que fuesen las mujeres las que se prestasen a poner fin a su fertilidad. En el hombre se veía casi una castración. Actualmente, por suerte, la vasectomía es mucho más habitual que entonces, aunque la ligadura de trompas no ha caído en desuso. Sin embargo, los estudios más recientes sobre el tema demuestran que ligar las trompas es mucho menos eficaz de lo que creíamos. Muchas mujeres se acaban quedando embarazadas igualmente, con todo lo que eso conlleva.

Las cifras sobre la eficacia de la ligadura de trompas que se han tenido en cuenta hasta hace poco procedían de un estudio realizado en los 80. Este apuntaba a una tasa de embarazo del 1% durante los 5 años siguientes a la esterilización. Ahora sabemos que la cifra, en realidad, es mucho más alta.

Esto lleva a pensar que los métodos por los que se realiza la ligadura de trompas deberían perfeccionarse. Pero también a que se deben buscar otros métodos anticonceptivos permanentes. No vale la pena recurrir a algo tan invasivo si, para colmo, la probabilidad de embarazo va a seguir siendo importante. 

¿En qué consiste la ligadura de trompas?

Las trompas de Falopio son los conductos por los que el ovocito (el óvulo sin fecundar) desciende desde los ovarios hasta el útero para prepararse para la fecundación. Es en ese proceso de descenso en el que debe ser alcanzado por el espermatozoide. Si no lo hace, no habrá un ovocito fecundado que pueda implantarse en el útero y este descamará su endometrio, dando paso a la menstruación. Otro mes sin embarazo.

La ligadura de trompas es un procedimiento quirúrgico por el que las trompas de Falopio se cortan y se atan para que el ovocito no pueda descender desde el ovario y, además, el espermatozoide tampoco pueda ascender hacia él.

ligadura de trompasligadura de trompas
Crédito: BruceBlaus (Wikimedia Commons)

Desde que comenzó a realizarse esta técnica se ha sometido a muchas modificaciones. Por ejemplo, se probó a insertar dispositivos en las trompas que impidiesen la reunión del óvulo y el espermatozoide. Lamentablemente, la tasa de embarazos resultó ser altísima, por lo que esta modificación cayó en desuso. Luego se probó a retirar las trompas por completo. A bote pronto, esta debería ser la forma más eficaz de prevenir el embarazo. No obstante, con los años se ha comprobado que, incluso así, si queda un mínimo resto de las trompas de Falopio, el encuentro del óvulo y el espermatozoide sigue pudiendo producirse.

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