El Mandarin Oriental de Miami, uno de los hoteles más prestigiosos y reconocidos de Estados Unidos, se prepara para despedirse definitivamente.
Este domingo, el icónico edificio ubicado en una península privilegiada de Brickell será demolido para dar paso a un ambicioso proyecto inmobiliario valorado en mil millones de dólares.
Con ello, se cierra un ciclo de 25 años en los que la propiedad se consolidó como un símbolo de lujo, exclusividad y hospitalidad en el sur de Florida.
La iniciativa, impulsada por Swire Properties, contempla la construcción de dos torres de alta gama que conformarán el nuevo complejo The Residences at Mandarin Oriental.
Una de las estructuras tendrá 66 pisos dedicados exclusivamente a residencias de lujo, mientras que la segunda, de 34 niveles, combinará suites hoteleras con unidades privadas.
Según la empresa, el proyecto responde a la creciente demanda de viviendas premium en Brickell, actualmente uno de los distritos más dinámicos y codiciados de Miami.

El desarrollo abarcará 20.000 metros cuadrados, de los cuales más de 9.300 estarán destinados a áreas comunes y de bienestar.
Entre los servicios previstos destacan 11 piscinas, espacios de tratamientos holísticos, jardines de meditación, dos restaurantes de alta cocina, una vinoteca privada y simuladores de golf.
En total, se construirán 298 residencias con precios que oscilan entre 4,9 millones y 100 millones de dólares.
La vicepresidenta de Construcción de Swire Properties, Jessica Chen, confirmó que la mitad de las unidades de la torre sur ya están vendidas, reflejando el fuerte interés de compradores nacionales e internacionales.
¿QUÉ SE SABE SOBRE LA DEMOLICIÓN?
La demolición del actual Mandarin Oriental, programada para el 12 de abril, será la mayor implosión registrada en Miami en más de una década.
El proceso estará supervisado por equipos técnicos y autoridades locales para garantizar la seguridad y minimizar el impacto en el entorno urbano.
Una vez concluida la implosión, comenzará de inmediato la construcción de las nuevas torres, que buscan redefinir el perfil arquitectónico de Brickell y elevar aún más el estándar habitacional de la zona.