Lo que el Quirinale presentó como un gesto de “clemencia humanitaria” se convirtió, en apenas dos semanas, en un laberinto de sombras que conecta los palacios de Roma con los juzgados de Maldonado, en Uruguay. El perdón concedido por el presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, a Nicole Minetti —figura central en el ecosistema de poder y escándalos de Silvio Berlusconi— ha saltado por los aires tras una serie de investigaciones que apuntan a graves irregularidades que rodean la adopción del niño que sirvió de base para su indulto.

El caso, que mezcla el rastro del “bunga bunga” con desapariciones misteriosas y muertes sospechosas, provocó un terremoto político en Italia. La oposición exige la dimisión del ministro de Justicia, Carlo Nordio. El presidente Mattarella, en un gesto inusual, pidió el martes “aclaraciones urgentes” ante la sospecha de que el jefe de Estado fue engañado con información falsa. Y la primera ministra, Giorgia Meloni, salió en defensa de su Gobierno: “Confío en Nordio. Excluyo la hipótesis de dimisiones”.

Nicole Minetti, de 41 años, fue condenada en firme a tres años y once meses de prisión por dos causas: favorecimiento de la prostitución en el marco del Ruby bis —uno de los procesos derivados de los escándalos sexuales que protagonizó Silvio Berlusconi, en el que se juzgó a quienes reclutaban a las jóvenes que asistían a las autodenominadas “cenas elegantes” en su mansión de Arcore— y desvío de fondos públicos durante su etapa como consejera regional en Lombardía. Sin embargo, en febrero de 2026, Mattarella firmó su indulto alegando razones humanitarias: Minetti debía cuidar de un hijo adoptivo menor de edad con “graves patologías” que requería tratamientos costosos en el extranjero.

El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, quien firmó el indulto a Minetti el 18 de febrero y ahora pidió al Ministerio de Justicia verificar sus presupuestos. (REUTERS/Alessandro Bianchi/Archivo)El presidente de la República italiana, Sergio Mattarella, quien firmó el indulto a Minetti el 18 de febrero y ahora pidió al Ministerio de Justicia verificar sus presupuestos. (REUTERS/Alessandro Bianchi/Archivo)

Una investigación del diario Il Fatto Quotidiano dinamitó ese relato. Según el expediente de la solicitud de indulto, el niño era un huérfano “abandonado al nacer”. La realidad en los tribunales de Maldonado dicta algo muy distinto: el menor tiene padres biológicos vivos e identificados.

El niño nació a finales de 2017 en un entorno de extrema pobreza. Su madre, María de los Ángeles González Colinet, era indigente y su padre estaba en prisión. En 2018, la justicia uruguaya lo confió al Instituto del Niño y Adolescente del Uruguay (INAU) con el mandato de intentar el revínculo con su familia biológica. Fue en ese momento cuando Minetti y su pareja, el empresario Giuseppe Cipriani, aparecieron en la vida del menor.

El pedido de búsqueda de María de los Ángeles González Colinet, madre biológica del menor, desaparecida desde mediados de febrero en Maldonado. (Ministerio del Interior de Uruguay)El pedido de búsqueda de María de los Ángeles González Colinet, madre biológica del menor, desaparecida desde mediados de febrero en Maldonado. (Ministerio del Interior de Uruguay)

La pareja, que posee una lujosa propiedad en Punta del Este, estableció un vínculo estrecho con el INAU a través de donaciones. Según testimonios recogidos en la zona por Il Fatto, el instituto permitía que los niños visitaran la chacra de Cipriani los fines de semana. En ese contexto, Minetti y Cipriani iniciaron un proceso legal para despojar a los padres biológicos de la patria potestad, lográndolo finalmente en febrero de 2023.

Las piezas, sin embargo, no encajan: en 2021, mucho antes de tener la tutela legal, la pareja trasladó al niño a Boston para una cirugía, y no está claro con qué documentación pudo salir el menor del país.

Dos hechos posteriores agravaron las sospechas. La defensora designada por el juzgado para los progenitores, Mercedes Nieto, murió calcinada junto a su esposo —también abogado, Mario Cabrera— en su casa de descanso en Garzón el 15 de junio de 2024. La primera pericia de Bomberos atribuyó el incendio a un origen accidental en la estufa a leña. Una pericia privada encargada por la familia concluyó lo contrario: golpes en el cráneo de los cuerpos, ausencia de marcas de fuego en la zona de la estufa. Una tercera pericia oficial, conocida meses atrás, ratificó la hipótesis accidental. El caso, sin embargo, no fue archivado por la Fiscalía de Homicidios de Maldonado, a cargo del fiscal Sebastián Robles, que lo mantiene abierto como posible doble homicidio.

A esto se suma la desaparición de la madre biológica del menor. González Colinet, de 29 años, está ausente de su domicilio en el barrio Maldonado Nuevo desde mediados de febrero. El Ministerio del Interior uruguayo emitió un pedido nacional de localización el 14 de abril, cuatro días después de la primera publicación de Il Fatto. Las tareas de búsqueda continúan sin resultados.

La abogada Yuria Troche, que representó al niño en la etapa inicial del proceso, defendió ante la radio uruguaya FM Gente la regularidad de la adopción: “Se cumplieron todos los requisitos exigidos legalmente. Uruguay es muy celoso para conceder adopciones y muy garantista”. Aseguró que los padres biológicos “nunca aparecieron” pese a haber sido convocados por edictos. El ex director departamental del INAU, Daniel Guadalupe, en cambio sostuvo ante la misma emisora que las salidas de menores con personas sin vínculo familiar “no están avaladas” por el organismo, salvo orden judicial.

La trama coincide con una crisis profunda en el INAU. El reciente cese de su director de adopciones y las denuncias sobre la entrega de menores sin certezas biológicas pusieron bajo sospecha la gestión del organismo. Amnistía Internacional, en su Informe Anual 2025, alertó además sobre la muerte de 114 personas bajo protección del INAU entre 2020 y 2025 —20 de ellas durante 2025— y atribuyó las cifras a “déficits estructurales” del sistema.

 La actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni, junto al hoy ministro de Justicia, Carlo Nordio, en el Parlamento en Roma. Meloni descartó esta semana las dimisiones de Nordio. (REUTERS/Guglielmo Mangiapane/Archivo)La actual primera ministra italiana, Giorgia Meloni, junto al hoy ministro de Justicia, Carlo Nordio, en el Parlamento en Roma. Meloni descartó esta semana las dimisiones de Nordio. (REUTERS/Guglielmo Mangiapane/Archivo)

En Roma, el ambiente es de máxima tensión. El Ministerio de Justicia, que dio el visto bueno a la solicitud de gracia, se defendió asegurando que ninguno de estos “elementos negativos” figuraba en el expediente judicial original. Pero la fiscal general de Milán, Francesca Nanni, dio un giro este martes al hablar de “hechos gravísimos” y advertir que los nuevos peritajes “podrían llevar a una modificación de nuestro dictamen”, que en su día había sido favorable. Si la solicitud resulta sostenida sobre elementos “incongruentes y no veraces”, los actos pasarán a la fiscalía ordinaria para abrir una causa penal contra la propia Minetti. Las verificaciones, además, se han extendido a través de Interpol al período en que la condenada habría residido en Ibiza.

Nicole Minetti, que tras años de ostracismo mediático intentaba rehabilitar su imagen como una madre dedicada en las páginas de la revista Chi —propiedad de la familia Berlusconi—, calificó las revelaciones como “carentes de fundamento y gravemente lesivas” de su reputación y aseguró no haber sido nunca investigada en Uruguay. Anunció acciones legales contra Il Fatto Quotidiano. El niño, mientras tanto, vive con la pareja en Italia: en septiembre de 2024, Chi publicó cuatro páginas con fotografías del menor jugando junto a Minetti en los jardines Montanelli de Milán, frente al hotel-boutique Casa Cipriani. Hoy tiene nueve años. Su madre adoptiva se enfrenta a la posibilidad de que el indulto sea revocado y de terminar imputada en una nueva causa penal.

Nicole Minetti nació en Rímini y se formó como higienista dental en la Universidad San Raffaele de Milán. A comienzos de los años 2000 tuvo pequeños papeles en programas de televisión y trabajó como azafata en ferias organizadas por Publitalia, la concesionaria publicitaria del grupo Mediaset, propiedad de Berlusconi. Allí lo conoció en 2009. Un año después, el ex primer ministro la incluyó en la lista del Pueblo de la Libertad para las elecciones regionales de Lombardía, en una posición que garantizaba su elección. La candidatura, sin trayectoria política previa, fue interpretada en su momento como un favor personal del primer ministro y desató críticas dentro del propio Pueblo de la Libertad.

En octubre de 2010 quedó en el centro del escándalo “Ruby”. Karima El Mahroug, una marroquí de 17 años apodada “Ruby Robacorazones”, había sido detenida en una comisaría de Milán por sospecha de robo. Berlusconi llamó personalmente al jefe de policía y le dijo, falsamente, que la chica era sobrina del entonces presidente egipcio Hosni Mubarak. Pidió que la entregaran a Minetti para evitar un “incidente diplomático”.

Karima El Mahroug, figura central del escándalo que en 2010 derivó en la condena de Minetti por favorecimiento de la prostitución. (REUTERS/Alessandro Garofalo/Archivo)Karima El Mahroug, figura central del escándalo que en 2010 derivó en la condena de Minetti por favorecimiento de la prostitución. (REUTERS/Alessandro Garofalo/Archivo)

El juicio “Ruby bis” demostró que Minetti, junto al periodista Emilio Fede y al agente de espectáculos Lele Mora, había reclutado a las llamadas “papi girls” para las llamadas “cenas elegantes” en la villa de Berlusconi en Arcore, donde algunas mantuvieron relaciones sexuales a cambio de dinero y regalos. Berlusconi, fallecido en 2023, fue absuelto en todos los procesos en los que él mismo era imputado por abuso de autoridad y prostitución de menores.

Hacia 2012, Minetti inició una relación con el empresario Giuseppe Cipriani, sobrino y homónimo del fundador del Harry’s Bar de Venecia, propietario de cinco hoteles de lujo entre Nueva York e Ibiza y de una veintena de bares y restaurantes. La pareja vive entre Italia y Uruguay, donde Cipriani tiene la chacra “Gin Tonic” en La Barra (Maldonado) y desarrolla el proyecto Cipriani Resort Residences & Casino en Punta del Este. Según testimonios recogidos por Il Fatto Quotidiano y replicados por medios uruguayos, en esa chacra se habrían organizado fiestas privadas con jóvenes en un esquema que recuerda al de Arcore, con Minetti en un papel de coordinación. La solicitud de indulto presentaba a Cipriani como un mecenas alejado de “contextos depravados”, uno de los argumentos sobre los que se construyó la idea de “cambio de vida” de Minetti que el Quirinale aceptó al firmar el indulto en febrero pasado.

por INFOBAE

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