
El fenómeno de La asistenta arrasó en cines hace tan solo unos meses. La película protagonizada por Sydney Sweeney y Amanda Seyfried sorprendió en taquilla no solo en Estados Unidos sino en el mundo entero, recaudando prácticamente 400 millones de dólares. El filme es en realidad la adaptación de la primera novela de la saga de Freida McFadden. Lo que algunos no sabían es que el nombre de esta autora es un seudónimo y su identidad era completamente desconocida. Hasta ahora.
Pese a publicar el primer libro de La asistenta allá por 2022, Freida McFadden nunca había desvelado quién se escondía detrás del teclado. Pero en un comunicado recogido por USA Today, la escritora ha decidido poner fin al asunto y darse a conocer ante el mundo entero. Su nombre real es Sara Cohen, una médica especializada en trastornos cerebrales.
«Me encuentro en un momento de mi carrera en el que estoy harta de que esto sea un secreto. Estoy harta de que la gente discuta si soy una persona real o si en realidad soy tres hombres», afirma la autora de La asistenta en el comunicado. «Soy una persona real, tengo una identidad real y no tengo nada que ocultar», añade.
Al más puro estilo Hannah Montana, Sara Cohen ha llevado durante estos años una doble vida como Freida McFadden. Compaginando su trabajo como médica en el hospital y su faceta de escritora, ha logrado uno de los mayores éxitos mundiales de la década de los 2020. Tanto que ha acabado en Hollywood e, incluso, con una secuela de la película ya en camino.
Por qué la autora de La asistenta creó una identidad secreta
Lo cierto es que la creación de Freida McFadden fue una manera de mantener su vida del hospital alejada de los focos y de cualquier tipo de interferencia por los libros. «Mi único objetivo era mantenerlo en secreto hasta que estuviera (lista para) dejar mi trabajo como médica. Para que no se enteraran de repente todos mis compañeros y eso afectara a mi capacidad para desempeñar mi labor», reconoce.
Desde finales de 2023, esto se convirtió en realidad cuando dejó su labor sanitaria casi al completo. «Ahora solo trabajo una o dos veces al mes», cuenta. Eso sí, también asegura que sus compañeros acabaron enterándose pero le ayudaron a mantener su secreto a salvo. «Me acabé dando cuenta de que estaba completamente abrumada por intentar hacer las dos cosas», lo explica. Eso sí, a pesar de haberse desenmascarado, quiere que la industria literaria y del entretenimiento siga conociéndola como Freida McFadden.

«Aunque hasta ahora no haya revelado mi verdadero nombre, siento que siempre he mostrado mi verdadero yo y que todo lo que he contado ha sido la verdad. Aunque el nombre sea una sorpresa, nada más lo es. Siempre he sido sincera con mis lectores, sentencia.
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